El payo que sabía demasiado rancio
Cuando un dedo apunta al gitano, el tonto aplaude al facha. Porque no hay más tonto (ni más facha) que el que no quiere ver.
Cuando un dedo apunta al gitano, el tonto aplaude al facha. Porque no hay más tonto (ni más facha) que el que no quiere ver.