Ponga un Varona en su vida

 

La primera vez que tuve un disco de Joaquín Sabina entre mis manos (concretamente Esta boca es tuya) apenas tenía doce años.

En el folleto interior del álbum venían escritas las siempre magníficas letras del poeta ubetense. Y entre los autores de muchas de las canciones se encontraba el nombre de Pancho Varona. En aquel entonces llevaban un buen puñado de años juntos. Ahora llevan un saco. Más que ningún matrimonio gracias a la sensatez, la pasión por el oficio y la ausencia de sexo entre ambos.

Es imposible entender a Sabina sin Varona: detrás de un gran letrista siempre hay un músico notable con sobresalientes conocimientos musicales. Ese es Panchito Varona: culpable de muchas de las mejores canciones españolas de la historia y de que el flaco siga con ganas de decirnos que se muere de ganas de. Son miles de conciertos a su vera. Si alguien sabe de escenarios y de Sabina, ese tiene que ser Panchito Varona.

He tenido ocasión de saludarle antes y después de algunos de los ocho o nueve recitales sabineros en los que he estado (hace tiempo que perdí la cuenta), de cruzar algunas palabras, de echarnos alguna foto, de robarle algún autógrafo, de darle mi tarjeta y hasta de sacarle algún esbozo de sonrisa. Cada rato ha sido impagable.

Por más dinero que me haya gastado siguiendo a Sabina todos estos años, sigo debiéndole demasiado a él y sus canciones. Y a Varona tres cuartos o más de lo mismo. Siempre amable con su guitarrón. Siempre al quite con su Atleti.

Siempre fiel al jefe de la palabra bien dicha. Siempre disfrutando ‘a la sombra’ del samurai de los versos. Siempre dando pases milimétricos de gol al extremo izquierdo. Siempre dejándola en bandeja de plata y a güevo. Siempre Varona.

Ayer presentó en Barcelona Más de cien verdades, un libro escrito junto a JuanP Holguera que rezuma interés y multitud de curiosidades en cada página. En él habla sobre su devoción por otros artistas imprescindibles como Serrat, Morente, Cohen, Dylan, Calamaro, Beatles, Zappa, Krahe, Pereza o Vetusta Morla. Las ilustraciones corren a cargo de Sabina y (maldito sea) sus hermosos garabatos. Esencial para todo amante del arte y la sociedad musical.

Tras el acto volví a robarle un autógrafo, unas palabras, unas risas, una foto y un abrazo. Varona es tan grande que hasta el mismísimo Sabina le hizo ayer de telonero. He aquí la prueba:

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Una respuesta a “Ponga un Varona en su vida

  1. Esto sí que es EN-VI-DIA. Ay!, mi primo Juanjo, que no me toca nada y es mi hermano… Un abrazo

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