Contra cualquier género de violencia.
De joven mi padre fumaba a escondidas de sus padres
porque estos creían que era un vicio feo.
Ahora que es mayor fuma a escondidas de sus hijos
porque no dejamos de darle el coñazo para que se cuide.
Pronto fumará a escondidas del Gobierno,
que además de no preocuparse jamás por su salud
le ha crujido a impuestos toda la vida a través de una droga.
Hace varios meses nació en Jaén la Plataforma ¿QUÉ HAY DE LO MÍO? con el fin de conseguir que el Ayuntamiento de dicha ciudad (la mía) reconozca públicamente y se haga cargo de la enorme y vergonzosa cifra económica que adeuda frente a numerosos autónomos y empresas que trabajan en el ámbito socio-cultural local.
Que conste en acta: a mi no me deben un euro, pero como ciudadano y vecino basta que jodan a los míos para que a uno le toquen de lleno la fibra emocional.
Porque no se trata de pelear sino de exigir lo que le corresponde a cada uno por su trabajo.
Porque nuestra ciudad merece dignos gestores públicos y no usureros de tercera categoría.
Porque la Cultura es del pueblo y para el pueblo, y cuando los damnificados son del mío… ¡Ay!
Y digámoslo alto y claro a los chorizos de siempre:
basta ya de mercadear con los trabajadores de la Cultura.
Joder, Joan, pues claro que en Andalucía no paga ni Dios.
Ese dinerito lo metíamos en una hucha para que te jubiles cuanto antes.
Ala, ya te has quedao sin sorpresa.
Luis García Berlanga y su obra (que forman un mito único e indivisible) son el principal referente para muchos de los que hemos elegido el idioma del cine como gran excusa para contar historias.
Se ha ido el mejor director español de todos los tiempos.
Absolutamente insuperable. Simplemente brillante. Irónicamente inconfundible.
Pero siempre nos quedará su cine, que es más nuestro que ningún himno ni bandera porque cada minuto de su infinito metraje es el patrimonio más importante del intelecto individual de cada español.
Gracias por habérmelo enseñado casi todo de este maldito país, don Luis.
Por buscarme la carcajada, por hacerme sentir menos tonto y por darme alas para imaginar.
Gracias, gracias y mil putas gracias.
‘Y ni fueron felices ni comieron perdices,
porque allí donde haya ministros un final feliz es imposible’.
(‘La escopeta nacional’)
En ocasiones veo hippies gastándose los cuartos en Marruecos.
Tengo un conejo en la nevera.
Y no, no hablo metafóricamente.
Mi gato no tolera el pienso, luego existe.
Pienso seguir escribiendo mi guión con tilde y sin remuneración.
Señores de la R.A.E.:
Fak-lliu
No entiendo Mujeres y Hombres y Viceversa.
La relaciones ya son difíciles de por sí:
no hacía falta meter a este grupo en medio.