Dignidad

Yo también me pregunto hasta cuándo.

Contra la impunidad:

MEMORIA ACTIVA.

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3 Respuestas a “Dignidad

  1. Me llamo Pedro Almodóvar Caballero, y jamás moví un dedo contra la dictadura del general Francisco Franco. Otros, pobres necios, obtusos doctrinarios, inmaduros inadaptados todos, la hostigaron con ahínco, arriesgando en el empeño libertad, patrimonio, profesión; hasta la propia integridad física, muchas, demasiadas veces. Yo, en cambio, no fui tan temerariamente insensato como ellos. Hubo en aquel entonces quienes, por elemental higiene cívica, se alistarían en las filas del PCE-PSUC, o en las más escuálidas aún del difunto PSP, o en el MC, o en la LCR, o en el PTE, o en la ORT, o en BR, o en la OIC, o en el PORE, o en la CNT… De existir tal espectro fantasmal, hasta en el non nato PSOE pudiera haber recalado algún despistado.

    En mi caso, sin embargo, opté por enrolarme en las heroicas milicias nocturnas del J&B, las mismas que rendirían gloriosos servicios a la causa democrática combatiendo el tedium vitae en las barras de los bares y las pistas de las discotecas. He ahí el currículum del que tan orgulloso me siento, ése que ahora me impulsa a aleccionar a los jóvenes que nada conocieron de aquello. Podéis comprobarlo, si os place. Nací el 24 de septiembre de 1949. Sabed, pues, que ya había cumplido veintiséis años cuando, por fin, murió el autócrata. Mas no busquéis huella alguna de mi periplo resistente en los archivos de la Brigada Político-Social, ni en cualquier otro registro público o privado de nuestra dignidad colectiva. Creedme, sería perder el tiempo.

    Durante la larga noche de piedra que glosó en desolados versos Celso Emilio Ferreiro, acerté en todo momento a conducirme como un súbdito ejemplar. Os lo ruego, renunciad a preguntarme qué es un salto. No sabría responderos, salvo que os refiráis, claro, a alguna especialidad clásica del atletismo olímpico. Ni tampoco me habléis de ese miedo gélido que dicen haber sentido cuantos vivieron la clandestinidad. ¡Qué diantres habría de conocer yo acerca de eso! En cuanto a las vietnamitas, supongo que serán las chicas de la Conchinchina, ¿no? Por lo demás, callé cuando ellos gritaban y grito ahora, tantos años después, cuando ese incomprensible pudor suyo les empuja al silencio. Como veis, soy, por encima de cualquier consideración, un idealista muy español: estoy con el que manda. Siempre.
    José García Domínguez

    A las víctimas de Paracuellos, o a las víctimas del terror rojo de 1934 a 1938 también les gustaría ver un video como éste, donde se les tuviera en cuenta, porque el dolor y la justicia no entiende de bandos. Por desgracia, mientras vivan los guerracivilistas y los que quieren “ganar la guerra” 80 años después, eso no va a suceder. MEMORIA ACTIVA (PARA TODOS). Respeto para todos.

  2. Su respuesta huele a rancio desde lejos. La pataleta fascista va siempre en la misma dirección, y ya cansa. Borrar su comentario -cargado de rabia y mala baba- sería darle la importancia que no tiene.

    ¿Está usted seguro de que la Justicia no entiende de bandos? ¿De verdad se ve capaz de afirmarlo? Está claro: la Justicia no es ciega, sólo los que creen en ella.

    Nadie quiere ganar una guerra que unos provocaron y que todos sufrimos. Mientras unos no quieren saber nada del tema porque la ‘ganaron’ (aunque también la perdieron, y no se han dado cuenta) otros luchamos por encontrar y reconocer a nuestras víctimas. Aunque sería bueno que todo el mundo supiese que no son sólo nuestras, sino de todos.

    Hoy usted puede acusar a los que piensan distinto a usted, pero los que piensan igual jamás le defenderán.

  3. Hermano, me dolió en otro día una conversación rancia relacionada con el tema y me acordé de tu post. Estoy harto.

    Aquel general que se convirtió luego en dictador dio un golpe de Estado contra un Gobierno legal y democrático (exactamente igual que si Zapatero o Llamazares hubieran quitado del poder a Aznar por la fuerza), que desembocó en una guerra fraticida en la que, por supuesto, hubo barbaridades por las dos partes.

    Pero es evidente que mientras algunos enterraron a sus víctimas y saben dónde están, otros no lo saben y tienen Derecho a saberlo. Y si por eso se sienta a juez en el banquillo por prevaricación, quizá el que prevarica es este país.

    Así que sí. La Ley de la Memoria Histórica se fija en las víctimas de un bando y las manifestaciones públicas van en un solo sentido es porque es necesario que sea así.

    Es inmadurez democrática e intelectual no dar amparo a quien lo necesita para seguir cobijando al dictador y a sus golpistas. Es la inmadurez y la victoria de quien considera héroes a quienes no lo fueron.

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